Metas, Objetivos y Planificación


18/02/2012

1. Metas y Objetivos

Cuando planificamos metas o cambios que queremos realizar todos nosotros activamos diferentes programas. Son programas internos que están muy dentro nuestro y que aprendimos durante todos nuestra vida. Algunos de ellos son excelentes porque nos acercan a nuestros objetivos, pero otros nos alejan y no nos sirven. Tal vez tienen una función secundaria. Han llegado ha nuestra mente y se instalaron ahí por alguna razón. Son el sistema operativo de nuestra computadora central: el cerebro.

Por ejemplo, la desmotivación puede responder a un programa que nos aleja de la posibilidad de fracaso. Su función secundaria es protegernos ya que alguna vez tuvimos una experiencia negativa y no queremos repetirla. Es probable entonces que cuando estemos planificando, ese programa aparezca en forma inconsciente y nos desmotive. Lo ideal sería que nuestra computadora pudiera seleccionar el programa adecuado en cada instante, algo que suena un poco lejos de la realidad. En las líneas que siguen vamos a ver si se puede o no se puede.

Uno de los programas preferidos a la hora de querer concretar metas es aquel que activa nuestra fuente de poder. No da lugar a duda que si planeamos una meta y nos sentimos poderosos ante ella, podríamos afirmar que existe una gran probabilidad de alcanzarla.
En épocas primitivas el más poderoso era aquel que tenía mas fuerza o era más veloz. En la revolución industrial, el más poderoso era quien tenía más dinero ya que dominaba el proceso de industrialización.

En la época actual, las nuevas ideas y conceptos, los movimientos y la informática cambian el mundo a diario. Si hay algo que caracteriza al mundo de hoy es el flujo de información. En esta sociedad, los que poseen la información y los que la comunican son quienes tienen un poder ilimitado. El conocimiento y la transmisión eficaz del mismo son una fuente inagotable de poder.

No hace falta ir muy lejos para ver claros ejemplos de personas que obtuvieron poder gracias a sus habilidades de comunicación: Gandhi, Luter King y la Madre Teresa. Ellos no tenían plata ni fuerza física.
Visto de esta forma, podríamos decir que cualquier persona que tiene conocimientos y habilidades de comunicación, sería exitosa. Si fuera tan fácil podríamos vivir en un mundo donde todos nos sintiéramos exitosos y con poder. ¿Cuál es la diferencia entre aquellos que si lo son y los demás? Entrar en acción.

La acción, y solo ella, produce resultados. De lo contrario, solo tendremos el poder en potencia. Veamos el enfoque de la PNL para entender como asociar comunicación con acción.
Una de las grandes diferencias entre el ser humano y las demás especies es el uso de un lenguaje mucho más desarrollado. Gracias a él podemos construir pensamientos, racionalizar, sociabilizar y muchísimas otras ventajas. Pero lamentablemente el uso del lenguaje es una herramienta tan poderosa, que cuando la utilizamos de forma incorrecta puede convertirse en un arma de doble filo.

Cuando nos comunicamos lo hacemos en dos direcciones: hacia los demás y con nosotros mismos. Es, este segundo sentido, el que nos conduce a la diferencia entre pasar a la acción o permanecer como estamos.
El grado de éxito que percibimos interiormente depende exclusivamente de como nos comunicamos con nosotros mismos. En PNL se conoce con el término de “Representaciones Internas”.

Acaso, ¿qué diferencia hace, que ante el mismo hecho, una persona salga airosa y sonriente y otras frustrada y triste? La forma en que ve, siente o dialoga internamente sobre los eventos externos. Definitivamente, y como menciona Anthony Robbins, la calidad de vida no está determinada por lo que nos ocurre sino por lo que hacemos ante lo que nos ocurre.

Nada tiene sentido, excepto el que nosotros mismos le damos. Y es aquí donde vuelven a aparecer los programas del sistema operativo. Es hora de tomar consciencia de que podemos elegir y no permitir que el sistema operativo nos gobierne. Solo se trata de instalar actualizaciones de software en nuestro cerebro.
Gran mayoría de los programas que nos gobiernan responden a creencias. Las creencias son los permisos que nos damos para hacer las cosas. Si creemos que algo no es posible, entonces… ¿para qué hacerlo?

Las creencias tratan sobre cosas que desconocemos. Si fueran hechos ciertos, dejarían de ser creencias. Creer que puedo lograr mis metas es algo desconocido porque dependerá de todo lo que haga de aquí en adelante. El mejor ejemplo para entender el poder de las creencias es el uso de placebos. Está clínicamente comprobado que los placebos (remedios que no tienen ninguna droga) han mejorado la salud de millones de personas.

En PNL incorporamos el concepto de mente consciente y mente inconsciente. Esta última tiene funciones como hacer que nuestro corazón lata más rápido cuando salimos a correr, maneja nuestras respuestas automáticas ante diversos hechos, nos hace sentir tristes o alegres sin saber por qué y muchísimas otras funciones.
Lo cierto es que la mente inconsciente es aliada de nuestra mente consciente. Ella buscará pruebas de lo que conscientemente creemos. La secuencia permanente de imágenes negativas, diálogos internos pesimistas y sentimientos encontrados nos predispone a resultados negativos. Prueba de esto son aquellos días en que nos levantamos sonriendo y todo nos sale bien. Otros días, estamos repitiéndonos que todo nos sale mal. ¿Y qué pasa? Pues pasa lo que creemos que nos va a pasar. La película “El Secreto” deja bastante en claro este concepto.

Sentir poder y pasar a la acción son claves para concretar proyectos. La motivación es gran responsable de la constancia. Si te desmotivaste es porque mantuviste un diálogo interno, creaste o recordaste alguna imagen o sonido. Fue una decisión muy adentro tuyo producida por tu propia comunicación.

Está comprobado que visualizar imágenes exitosas produce motivación. Cuando me pidieron realizar esta nota, yo generé una imagen donde veo y escucho a un lector sorprendido por lo efectivo del artículo. Visualizar esa imagen, sentir lo que me provoca, me motiva. Yo opto por adoptar esa creencia, aunque en rigor de verdad no se que pasará hasta que se publique. Pero se lo que tengo que hacer para motivarme.

Manejá tus creencias de forma conveniente. Tomá consciencia de que las inventás vos y de que los resultados depende de ellas.
Crea imágenes, sonidos y sentimientos de éxito. Si este año te gustaría aprender karate, imaginate con el cinturón verde puesto, tu estado físico a gusto y esa sensación de bienestar.
Si planeás la compra de un departamento, que mejor que verse disfrutando del mismo, sintiendo el placer de la meta concretada. ¿Acaso eso no te estimula?

2. La planificación

Según sea el objetivo, muchas veces será necesario realizar una planificación adecuada. Tomar el gran objetivo y dividirlo en objetivos más pequeños. Por ejemplo, para comprar un departamento primero necesito que me aprueben el crédito. También necesitaré reunir algo de efectivo. A su vez, para que me aprueben el crédito necesito tener papeles en regla. Y para juntar el efectivo deberé comenzar a ahorrar una parte del sueldo.

Una vez que tenemos los objetivos más pequeños, poner una fecha estimada para alcanzarlos. El departamento lo quiero en Diciembre del 2010, por lo cual, deberé tener aprobado el crédito en Octubre. Ese proceso lleva unos 3 meses, por lo cual el julio debo estar averiguando con qué banco puedo y me conviene hacerlo. A su vez, elegir la propiedad que me gusta puede llevarme unos 4 meses. Tal vez lo primeros dos meses solo me sirvan para crear una base de datos dentro de mi cabeza, y los segundos dos meses serán los definitivos. Para juntar la parte en efectivo deberé comenzar desde Enero de este año, a un 20% de mi sueldo más una plata que pediré prestada, podré llegar a juntar lo que necesito para Noviembre, cuando pienso firmar el boleto.

Poner los objetivos y las fechas en una hoja. Escribir es algo que solemos pasar por alto. Solemos quedarnos con el razonamiento que hicimos, pero un mes después las percepciones se han modificado, y cuando quiera volver al pensamiento original, si no lo escribí no podré comparar objetivamente con lo que pensé en ese momento.

Tener un plan B. El famoso plan “B” sirve por si algo no sale como estaba planeado, tener una alternativa, un plan secundario para que el proyecto no se trunque. Pero la verdadera misión del plan “B” es psicológica. El hecho de saber que si algo sale mal aún puedo continuar, nos predispone mejor ya que no tenemos la presión de la desgracia. Puedo concentrarme en mi plan, y no tengo que sentir más miedos por si algo sale mal.
La concreción de un objetivo como este o similares puede demandarnos tiempo. El empleo del tiempo es una de las razones por las cuáles muchas personas abandonan sus metas. Para ello, deberemos clasificar las tareas entre aquellas que son importantes y no importantes y las que son urgentes y no urgentes. Quedarán de esta manera 4 grupos de tareas

Importante y urgente Importante y no urgente No importante pero urgente No importante y no urgente

Esto nos ayudará a medir nuestro índice de eficacia. Si estamos utilizando nuestro tiempo en tareas “no importantes pero urgentes”, significa que estamos a las corridas por tareas que no son relevantes. Esto suele pasarles a las personas desorganizadas y ansiosas.
En el otro extremo, destinar tiempo a las tareas “importantes y no urgentes” significa que estamos llevando una buena planificación. Si dejamos las tareas importantes de lado, tarde o temprano se convertirán en urgentes.

Qué hacer si algo anda mal en nuestra dirección hacia la meta

Flexibilidad: Es posible que durante el tiempo el objetivo se tenga que modificar. Aceptar el cambio y no verlo como fracaso. Si quería ser cinturón verde de karate a fin del 2010 y solo seré cinturón amarillo, ¿es un éxito o un fracaso? Todo está en la mente de cada uno. ¿Pero qué nos sirve más? A mi me sirve más verlo como un éxito o un éxito parcial. Una cuota de motivación para continuar. Pero si lo interpretás como fracaso, el resultado más probable es que abandones. Ojo con la autoexigencia excesiva.

Diálogo Interno: Preguntas como “¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?” son muy diferentes a preguntas como “¿Qué puedo hacer yo ante este hecho?”. Este es un claro ejemplo del poder del lenguaje interno. La predisposición y motivación se verán totalmente afectadas por este tipo de preguntas.

Replanificar: Es importante permanecer atentos a como evolucionamos en nuestro camino hacia el objetivo. Primero porque nos permite gozar de los pequeños logros. Segundo para tomar acciones. Si estuve faltando a mis clases de karate, entonces deberé recuperar con más clases para llegar a la meta.

Automotivarse: Disfrutar los logros. Darse recompensas ante los mismos. Obtuve el crédito que necesitaba. Entonces hoy voy a tomarme un día de spa. Premiarse y mimarse aumenta la autoestima, ya que sentimos que nos cuidamos y nos queremos.

Los Valores: No hagas cosas que vayan en contra de tus valores. Tarde o temprano encontrás resistencia interna.

Henry Ford dijo una vez: “Si crees que se puede o crees que no se puede, estás en lo cierto”.

Fuente: Taringa

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