Principios Básicos


25/02/2012

GENERALIDADES

Es algo más que una idea, es un hecho demostrado, que las personas no responden basándose en lo que les ocurre, sino en función de su propia percepción de lo que les ocurre, responden a sus mapas mentales. “Un mapa no es el territorio que representa, pero cuanto más rica y correcta sea su representación, su estructura será similar al territorio que representa y más opciones nos mostrará para moverse en él. De ahí su gran utilidad” Alfred Korzybski. La (PNL) proporciona los recursos necesarios para que podamos ampliar nuestros mapas y evitar perdernos en la “realidad”, pues a veces las cosas no son lo que parecen, y resulta muy estimulante conseguir saber no solamente lo que funciona, sino también cómo funciona.

¿Qué es el Mapa y que son los filtros?

Cada ser humano procesa la información que le llega del entorno a través de sus cinco sentidos. Esta cantidad de datos, abrumadora e imposible de asimilar en su totalidad, es sometida a filtros mentales que seleccionan qué datos, de esa enorme cantidad que se recibe, serán tenidos en cuenta. Estos filtros están formados no sólo por los mismos sentidos, sino también por el lenguaje, las creencias y los valores.

Filtros neurológicos

 

El mundo físico que nos muestran nuestros sentidos es el resultado de estructuras de nuestro cerebro y sistema nervioso. Durante la vida intrauterina se va formando una intrincada red de conexiones cerebrales, que conforman nuestro programa genético y determinan nuestras percepciones. 

El ojo humano puede captar una longitud de onda entre trescientos ochenta y setecientos ochenta milimicras. En los ojos, especialmente en la retina, se encuentran las células foto receptoras: los bastones  y los conos. Los seres humanos tenemos ciento sesenta mil conos por milímetro cuadrado de retina, o unos cinco a diez millones de conos por ojo. Las aves tienen muchos más. Un halcón, por ejemplo, tiene cerca de un millón de conos por milímetro cuadrado de retina, o sea una agudeza visual ocho veces superior a la de los humanos. 

El oído humano puede detectar una banda sonora muy limitada en comparación a lo que pueden captar los animales. Nuestra incapacidad para captar sonidos muy bajos nos resulta sumamente útil; de no ser así, estaríamos abrumados por los sonidos causados por los latidos del corazón o la circulación de la sangre. Los perros pueden oír sonidos muy altos, de cuarenta mil ciclos por segundo; los ratones chillan a ochenta mil ciclos por segundo, cuando lo máximo que podemos captar los humanos es veinte mil ciclos por segundo. 

“En un estudio realizado en 1957 Ernst Heinrich Weber estableció que la misma situación real del mundo externo es percibida por un mismo ser humano como dos experiencias táctiles diferentes. En sus experimentos, Weber descubrió que nuestra capacidad para percibir cuando somos tocados en dos puntos diferentes de la superficie de la piel varía de manera considerable, dependiendo de la ubicación de los puntos tocados. La distancia más pequeña en dos puntos del dedo meñique tiene que hacerse 30 veces más grande para ser percibida como dos puntos cuando la aplicación se hace en el brazo. Cuando nos tocan el dedo meñique, es como si nos tocaran dos partes del cuerpo y si nos tocan en el brazo, experimentamos ser tocado en solo una parte del cuerpo. El mundo físico permanece constante y nuestra experiencia de él sufre grandes modificaciones como resultado del funcionamiento de nuestro sistema nervioso.”

 R. Bandler  y J. Grinder, La estructura de la Magia, p. 26

Filtros socio-culturales

 

Tan importante como el programa genético son los factores culturales. La sociedad en que vivimos determina conceptos acerca de la vida, actitudes, creencias y valores que condicionan nuestra visión del mundo. Esta no es igual en alguien criado en una ciudad occidental que en otro que vive en una tribu africana.

Una de las limitaciones culturales más importantes es el lenguaje. Dice Alfred Korzybski: “Cada estructura lingüística, debido a la naturaleza misma del lenguaje, ordena de una cierta manera nuestra percepción del mundo. Dicho de otra forma, la lectura que hacemos del mundo está condicionada por nuestra estructura lingüística”.

Aquello que no puede expresarse con una palabra no tiene representación mental, es como si no existiera. Un vocabulario amplio y variado permite una mayor apertura de pensamiento. También la estructura de una lengua condiciona la manera de pensar. Un idioma que tenga gran variedad de verbos lleva a sus hablantes a pensar preferentemente en términos de procesos, mientras que uno especialmente rico en sustantivos condicionará a pensar en términos de cosas.

“En el maidu, idioma que hablan los indios del norte de California, por ejemplo, hay solamente tres palabras para describir el espectro de los colores. Ellos acostumbran a dividir el espectro de la siguiente manera: “lak” para el rojo, “tit” para la gama del verde al azul y “tulak” para la gama entre amarillo, naranja y marrón… […] los que hablan maidu como lengua materna tienen por costumbre agrupar su experiencia de los colores en las tres únicas categorías de su idioma. Estos tres términos del maidu, para designar colores, abracan la misma escala cromática que los ochos términos específicos para color en idioma español. Lo interesante aquí es que una persona que habla maidu suele ser consciente de sólo tres categorías de experiencia de color, mientras que el que habla español tiene más categorías y, por lo tanto, más distinciones perceptuales habituales. Esto significa que mientras los hablantes de español describirán su experiencia de dos objetos como de diferente color (digamos un libro amarillo y un libro naranja), los hablantes de maidu invariablemente describirán la misma experiencia de los objetos como si fueran del mismo color (dos libros de color “tulak”)”

 

 R. Bandler y J. Grinder, La estructura de la Magia, p. 30

Filtros personales o individuales

 

Son los límites derivados de nuestra historia personal, que comienzan a formarse desde el nacimiento. El crecimiento de las neuronas en la primera infancia está estrechamente ligado al medio y a las vivencias del niño. Es muy diferente su desarrollo si crece rodeado de amor y cuidados  que si crece en medio de la indiferencia.   También la percepción, que parece automática, se aprende en esta primera etapa. Es muy interesante el experimento realizado por los psicólogos Joseph Hubel y David Weisel trabajando con gatitos recién nacidos. Formaron tres grupos y pusieron al primero en una caja blanca pintada con bandas negras horizontales, al segundo en otra caja blanca, esta vez pintada con bandas negras verticales, y al tercero en una caja totalmente blanca. 

Habiendo los animalitos permanecido en esas condiciones durante los pocos días en que se desarrolla el sentido de la vista, sus cerebros se conformaron para siempre de acuerdo con lo que vieron. Los que crecieron viendo franjas horizontales no pudieron ver luego nada que fuera vertical; los del segundo grupo eran incapaces de percibir líneas horizontales; en cuanto a los del tercer grupo, no pudieron percibir nada claramente. 

Así, desde el comienzo, cada uno va creando su representación de lo que es el entorno, su mapa del territorio. El mundo en que vivimos está creado por la forma como aprendimos a verlo.  

“Los modelos o mapas que creamos en el proceso de vivir están basados en nuestras propias experiencias individuales, y debido a que algunos aspectos de nuestras experiencias nos serán únicos como personas, partes de nuestro modelo del mundo serán exclusivas de cada uno de nosotros. Por ejemplo, dos mellizas idénticas podrían provenir del mismo hogar con los mismos padres, compartiendo experiencias muy similares, y sin embargo, cada una de ellas en el proceso de observar a sus padres, relacionarse entre ellas y con el resto de la familia, podrían moldear sus experiencias de un modo diferente. Una podría decir: “mis padres nunca se quisieron mucho, siempre se les veía peleando y mi hermana melliza era la favorita”, mientras la otra podría decir: “mis padres realmente se querían muchísimo, discutían todo muy cabalmente y evidentemente preferían a mi hermana melliza”. Es así como incluso, en el caso límite de dos mellizas gemelas, sus experiencias personales darán lugar a diferencias en el modo de crear sus propios modelos o percepciones del mundo.”

 R. Bandler y J. Grinder, La estructura de la Magia, p. 33

¿Qué son las creencias?

Una creencia es el sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es una afirmación personal que consideramos verdadera. Las creencias, que en muchos casos son subconscientes, afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las cosas y situaciones que nos rodean.

Cuando una creencia se instala en nosotros de forma sólida y consistente, nuestra mente elimina o no tiene en cuenta las experiencias que no casan con ella. Las creencias son una fuerza muy poderosisima dentro de nuestra conducta. Es bien sabido que si alguien realmente cree que puede hacer algo, lo hará, y si cree que es imposible hacerlo, ningún esfuerzo por grande que éste sea logrará convencerlo de que se puede realizar. Todos tenemos creencias que nos sirven como recursos y también creencias que nos limitan. Nuestras creencias pueden moldear, influir e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito.

Tipos de creencias

Existen dos tipos de creencias en general: 1) Creencias globales: Son generalizaciones que hacemos sobre la vida, el mundo, las personas, etcétera. Ejemplos: La vida es bella. La vida es dura. La gente es amable. Los perros son peligrosos… Las mujeres, los hombres son un desastre… y 2) Reglas: Son pautas que rigen nuestro comportamiento. Ejemplos: Si tengo un buen coche la gente me considerará. Si aprendo de mis experiencias y me desarrollo, tendré éxito en mi vida. Si tengo ingresos fijos, entonces tendré seguridad. Si afirmo mi personalidad, seré rechazado…

Las creencias, por otro lado, pueden ser potenciadoras o limitantes. Las primeras nos ayudan y potencian la confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, permitiéndonos afrontar con éxito situaciones complejas. Las segundas nos restan energía y nos inhabilitan para afrontar determinadas situaciones. Si nos creemos incapaces de aprender o consideramos que ya pasamos el período de nuestra vida en el que nos era fácil aprender cosas nuevas, estaremos bloqueando cualquier oportunidad de desarrollar nuevas competencias y habilidades. También puede ocurrir que nos cueste mucho esfuerzo aprender muchas habilidades, porque al adquirirlas fácilmente nos quitarían la razón a nosotros mismos (de esta forma confirmamos nuestra propia creencia).

¿Cómo se forman la creencias?

La creencia tiene que ver con la educación, y la primera infancia, donde nos “enamoramos” de nuestros padres, y hemos creído prácticamente todo lo que ellos nos han dicho. También deducimos, inferimos o creamos creencias en base a lo que percibimos de nuestros progenitores y entorno familiar o social. Estas creencias infantiles si no se modifican después, lo más probable es que nos acompañen el resto de nuestras vidas. Así un niño que haya nacido y se haya desarrollado en un entrono de violencia y marginación, acabará creyendo que básicamente el mundo es violento y que debe obedecer a tal esquema. Para él, la violencia, el abuso o la marginación es no “normal” pues es de lo que se ha alimentado su “sistema de creencias” desde su más tierna infancia.

Otros tipos de creencias

Creencias sobre la causa

Puedes tener creencias acerca de lo que causa algo. ¿Cuál es la causa de que no consiga perder peso?.¿Cuál es la causa de que siempre me dejen los hombres?. ¿Cuál es la causa de que nunca tenga dinero? ¿Cuál es la causa de que me echen de los trabajos?. La respuesta primera es la primera creencia. Por ejemplo. En la primera pregunta podrías contestar: “Porque mi familia es propensa a engordar”. La palabra “porque” (explícita o implicita) suele indicar una creencia sobre la causa.

Creencias sobre el significado

Se pueden tener creencias sobre el significado. ¿Qué significa que tenga una persona cáncer?.¿Qué significa que los hombres me dejen? ¿Qué significa que me echen de los trabajos? ¿Qué significa que nunca tenga dinero?. Acaso puede significar que no valgo, o que la vida es dura. Que eres una mala persona y mereces castigo o que debes introducir cambios en tu forma de vivir. Lo que tu respondas es otra creencia que estás teniendo.

Creencias de identidad u origen

Las creencias sobre la identidad engloban causa, significado y límites Cuando tu cambias tus creencias acerca de tu identidad, te conviertes de algún modo en una persona distinta. Como ejemplo de creencia limitadora sería: No valgo nada, no merezco tener éxito o si obtengo lo que quiero perderé algo No es lo mismo creer que no soy capaz de sobresalir en una materia que creer que soy tonto. No es lo mismo decir: No soy capaz de controlarme con la bebida, que decir Soy alcohólico y siempre seré alcohólico. Cualquier cosa que asumamos como parte de nuestra identidad comenzará a ejercer un impacto muy profundo en nosotros. ¿De dónde viene la creencia? ¿Cuál es el origen de la causa del significado?, pues que lo he visto, en que mi padre era débil, porque mi madre decía que….

La verbalización

No puedes ir en contra de tus ideas, por lo tanto es tu mente, el vehículo por el cual tu vas a tener un tipo determinado de vida. La paz se consigue cuando somos capaces de unir la mente con lo que decimos y lo que hacemos. La verbalización, es darle fuerza al pensamiento, convertir en sonido la idea. La palabra es tremendamente poderosa, el verbo se convierte en acción, puedes comprobarlo prestando atención a tu forma de hablar, a como nos comunicamos con los demás, a lo que decimos en la comunicación. A cada momento estoy hablando de mi, cuando defino a lo que me rodea, y a quienes me rodean, es muy importante ese nexo de unión entre mi pensamiento y mi palabra, y que me hace plasmar fuera, lo que creo que se de mi.. Un “yo no voy a poder” “va a a ser difícil” “lo intentaré pero”, está lanzando fuera de mi una energía, que va a materializarse en un acto muy concreto. Va a convertir en realidad lo que he dicho, y de nuevo podré ralentizar y comprender que lo que he pensado, se ha convertido en palabra, y la palabra se ha convertido en materilización. Lo que pienso, lo que digo y lo que hago, está siendo la semilla de lo que voy a recoger.

La congruencia

La congruencia se da cuando asumes plenamente un compromiso consciente e inconsciente con un objetivo o comportamiento determinado. Comer correctamente y mantener el peso adecuado e fácil si “todas las partes” de ti quieren hacerlo, si utilizas la fisiología adecuada y si tienes unas buenas estrategias para seleccionar y consumir alimentos. En cambio, resulta muy difícil si teme que comer de un modo sano reducirá tu disfrute de la vida.

La Incongruencia

La incongruecia es a menudo la causa de que algunos comportamientos sean muy difíciles de cambiar. Cuestiones como fumar, beber, reducir peso, etcétera. Son problemáticas porque una parte de ti quiere cambiar, pero otra parte (a menudo inconsciente) obtiene algún beneficio positivo del comportamiento que pretendes cambiar. Por ejemplo: Una mujer puede tener dificultades para perder peso porque teme que, si lo pierde, los hombres se sientan atraídos hacia ella y eso le produciría ansiedad. Los conflictos internos (incongruencias) adoptan muchas formas. Puede haber problemas de congruencia entre lo tu deberías hacer y lo que quieres hacer. Por ejemplo, quizás pienses que deberías dejar las drogas porque es perjudicial para la salud, pero en realidad quieres seguir tomándolas porque es lo único que te hace ser rebelde de esta sociedad. Las creencias “no puedo” son más difíciles de identificar que las “debería”, porque la persona se está diciendo: “Si quiero hacerlo, pero es que no puedo”. La persona parece ser perfectamente congruente (se lo parece sobre todo a ella misma), pero algo le impide hacer lo que quiere. Por lo general, a la persona le parece que es saboteada desde el interior (surge el “terrorista”). Las creencias “no puedo” suelen proceder de improntas inconscientes.

¿Cómo trabajar con las creencias? 

Hay personas que sin darse cuenta, al examinar sus creencias toman conciencia de que tenían una auténtica “cámara de los horrores” en lo más profundo de su mente. Afortunadamente también y en alguna parte de nuestro inconsciente, por muy pequeña que sea, existe la idea y la creencia de que “el paraíso existe y es posible” y podemos gozar de él si sabemos cómo. Optar por una u otra cosa, es sólo cuestión de una consciente pero firme e inequívoca decisión. Llegados a este punto caben varias preguntas: ¿Has elegido tus propias creencias? ¿Crees realmente en lo que quieres creer? ¿Tu creencias actuales te están fastidiando o te están ayudando? ¿Son tuyas o sencillamente “se te han colado”? ¿Qué creencias quieres realmente creer…? ¿A qué creencias te quieres acercar… y de cuáles quieres alejarte porque están caducas o ya no te sirven….? 

Los Valores

Los valores son los estados a los que las personas dan importancia. Por ejemplo, éxito, seguridad, amor, felicidad, etc. Un valor es una palabra que indica algo elevado en la jerarquía de nuestros intereses. Los utilizaremos continuamente, en muchos casos de forma inconsciente, para juzgar lo que está bien y lo que está mal. Son etiquetas que utilizamos para indicar diferentes niveles de placer o dolor. Ciertos valores como la justicia, el amor, la libertad, la salud que denominamos valores primarios designan lo que es más importante para nosotros, es decir, lo que queremos alcanzar en nuestra vida. Estos valores, sin darnos cuenta, dirigen realmente nuestra vida y tienen una influencia tremenda sobre el desarrollo de nuestras capacidades porque nos indican que esos estados son los únicos que merece la pena alcanzar.

Todas las personas tienen una jerarquía de valores que está dentro de una de las dos categorías siguientes:

Valores hacia los que se tiende – ACERCAMIENTO –

Son estados que se desea alcanzar dado que producen gran satisfacción. Por ejemplo: felicidad, respeto, cariño, etcétera.

Valores de los que se huye -ALEJAMIENTO –

Son estados que me producen desagrado o insatisfacción. Por ejemplo: frustración, manipulación, humillación, etcétera.

MÁS TIPOS DE CREENCIAS

1. Creencias sobre la causa

Puedes tener creencias acerca de lo que causa algo. ¿Qué causa el cáncer? ¿Cuál es la causa de que una persona sea creativa? ¿A qué se debe que su negocio sea próspero? ¿Qué le hace fumar? ¿Cuál es la causa de que no consiga perder peso? La respuesta que des a cada una de estas preguntas será una declaración de creencia. Podrías decir: “Tengo mal genio porque soy irlandés” o “Mi familia es propensa a úlceras” o “Si sales sin abrigo cogerás un resfriado”. La palabra “porque” (explícita o implícita) suele indicar una creencia sobre la causa.

2. Creencias sobre el significado

Se pueden tener creencias sobre el significado. ¿Qué significan los acontecimientos, o qué es importante o necesario? ¿Qué significa que una persona tenga cáncer? ¿Significa eso que es una mala persona o que está siendo castigado? ¿Significa que se ha propuesto matarse?. O ¿Significa que debe introducir cambios en la forma de vivir? ¿Qué significa que no puedas dejar de fumar? ¿Significa que eres débil? ¿Significa que eres un fracasado? ¿Significa simplemente que todavía no ha integrado dos partes de su personalidad? Las creencias sobre significado se traducirán en comportamientos congruentes con la creencia. Si tu crees que tus dificultades para dejar de fumar se derivan de la existencia de dos partes no integradas, probablemente trabajarás para integrarlas; si crees que significa que eres débil, quizá no emprendas ninguna acción hacia la integración.

3. Creencias sobre la identidad

Las creencias sobre la identidad engloban causa, significado y límites. ¿Cuál es la causa de que tu hagas algo? ¿Qué significan tus comportamientos? ¿Cuáles son tus límites personales?. Cuando tu cambias tus creencias acerca de tu identidad, te conviertes de algún modo en una persona distinta. Como ejemplos de creencias limitadoras sobre la identidad se podría citar: “No valgo nada” “No merezco tener éxito” o “Si obtengo lo que quiero, perderé algo”. Las creencias sobre la identidad son también las que pueden impedirte cambiar, sobre todo porque muy a menudo no eres consciente de ellas.

En resumen las creencias pueden ser de significado, de identidad y de causa. Pueden referirse al mundo exterior, incluyendo a las demás personas, o pueden tener que ver con su propio “yo” y su identidad. Las creencias son en gran medida procesos inconscientes de pensamiento organizado. Puesto que son principalmente inconscientes, resultan difíciles de identificar.

OBSTÁCULOS PARA IDENTIFICACIÓN DE CREENCIAS

1. Confirmación en los demás

Así pues, uno de los problemas que plantea la identificación de creencias es que tu, como ayudante, tiendes a buscar la confirmación de tus propias creencias en la otra persona, y así tratas de hallar historias semejantes a tus creencias, tanto si habían existido como sí no.

2. Pista falsa

Freud nos habla de la angustia difusa (angustia causada por un conflicto inconsciente). Según él, la persona que tiene este problema sólo es consciente de la sensación de angustia, de manera que inventa razones lógicas para explicar lo que siente, y esas razones lógicas no tienen nada que ver con sus sensaciones de angustia. Suelen ser personas “obsesivo compulsivas” cuyo origen residía en la represión sexual. Hoy en día se sabe que esos sentimientos se derivan de conflictos internos que son, ciertamente inconscientes, pero que con frecuencia no tienen nada que ver con la sexualidad.

3. Cortina de humo

Cuando se trabaja con una creencia sobre la identidad, o que es muy dolorosa, con frecuencia, la creencia se oculta tras cortinas de humo. Cuando la persona se queda nublada o confusa, justo en el momento en que se empieza a llegar a algo realmente importante, y siempre es el miedo. Debe enfrentarse con una creencia relacionada con su identidad, dolorosa o desagradable, y no quiere reconocerlo ni ante sí misma.

LA IDENTIFICACIÓN DE CREENCIAS

Las creencias limitadoras se formulan con un lenguaje característico que tiene que ver con lo que la persona puede o no puede hacer, debe o no debe hacer y debería o no debería hacer, o cuando te dicen “yo soy así”, “tengo pésima ortografía”, “soy una persona obesa”. Estas afirmaciones indican creencias de identidad, que limitan la idea que la persona tiene de sí misma y de lo que puede hacer para cambiar. También pueden expresarse como fenómeno de causa y efecto, con el lenguaje siguiente: “si.. entonces,,” “si no rezo mis oraciones, seré castigado”, “si afirmo mi personalidad, seré rechazado”, “justo cuando empiezo a tener éxito, todo me va mal”. Cuando se pregunta: ¿Qué dice acerca de ti el hecho de que no hayas sido capaz de cambiar esto?”, y a veces se obtiene una respuesta de la expresión de una creencia de identidad. Puedes preguntarte ¿Qué es lo que quieres, que te impide tenerlo?” A continuación se puede anclar la respuesta que se obtenga (una sensación de malestar, un vació mental., etc.) , y remontarse desde ahí hasta la experiencia que sentó los cimientos de la creencia.

Si pretendes cambiar tu identidad o alguna creencia tuya limitadora:

1. Tienes que saber cómo hacerlo.

2. Tienes que querer tu objetivo de un modo congruente

3. También debes tener la creencia de que te es posible hacer ese cambio.

Si falta alguno de estos elementos, el cambio no será completo.

ESTRATEGIA DE CREENCIA

Al igual que las estrategias de realidad, tienen una estructura consistente de imágenes, sonidos y sensaciones que opera de un modo en gran medida inconsciente. Las estrategias de creencia son una serie de procedimientos de prueba que utilizamos para decidir si algo es creíble o no. Esta clase de prueba suele ser en forma de submodalidades, o sea las cualidades de tus imágenes, sonidos y sensaciones. Las estrategias de creencia son distinta de nuestras “estrategias de realidad” porque no podemos someterlas a prueba mediante controles de realidad basados en los datos sensoriales. Como están sumamente estructuradas, pueden durar toda la vida, lo cual es una suerte, ya que sin estas estrategias nuestra comprensión de nosotros mismos y el mundo no sería estable. El problema es que las estrategias de creencia funcionan de forma automática y duradera tanto con las creencias limitadoras como con las que nos impulsan hacia el desarrollo de nuestro potencial. Por fortuna, tienen una estructura definida susceptible de ser inducida, de manera que también pueden cambiarse.

ANCLAJES

Las “anclas” en P.N.L. son procesos de estímulo respuesta por los que un estímulo externo se hace corresponder con un estado interno o conjunto de representaciones. Por ejemplo, una canción determinada que nos dispara hacia una experiencia anterior cada vez que la oímos. Pero esta asociación, estímulo respuesta se puede disparar a voluntad. Si se establece un ancla cinestésica, se puede mantener estable un estado mientras dura el contacto, por ejemplo tocando el hombro de la persona. 

IMPRONTAS

Una impronta es un acontecimiento pasado significativo a partir del cual te formaste una creencia o un conjunto de creencias. Lo más importante de las experiencias pasadas no es el contenido de lo que ocurrió, sino la impresión o creencia que la persona se formó a partir de esta experiencia. Por ejemplo, las mujeres maltratadas durante la infancia es frecuente que se casen con hombres que las maltraten de adultas, o los hombres acostumbrados a que les pegaran en la infancia tienden a maltratar a sus hijos. Es posible que las personas maltratadas en la infancia hayan recibido la impronta de que éste es el comportamiento característico que se asocia con padres, madres, esposos o esposas. Una mujer dijo: “a veces me siento poseída por mi madre”. A medida que la persona crece y le cambia el cuerpo, es característico que le sea más fácil equipararse con el comportamiento del adulto. Las improntas no son necesariamente lógicas. Se trata de una cosa intuitiva, que ocurre típicamente en los períodos críticos del desarrollo. Lo que tu eres como adulto depende en muchos aspectos de la incorporación de los modelos adultos con los que te criaste y creciste. 

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